En Aliadas, alianza de asociaciones y gremios, pedimos encauzar la situación derivada del arancel del 30 % impuesto por Ecuador a productos colombianos a través de los mecanismos institucionales de la Comunidad Andina (CAN) y, al mismo tiempo, activar medidas de apoyo para las empresas más afectadas. Este tema debe manejarse dentro de las reglas: el marco común de la CAN existe para resolver diferencias comerciales de forma institucional, y acudir a él es fundamental para recuperar la estabilidad, dar certeza a las empresas y evitar que el impacto llegue al empleo y a la producción.
El impacto no es menor. Las exportaciones involucradas en los productos más expuestos superan los US$ 1.371 millones, concentradas principalmente en cinco grandes frentes productivos: industria de transformación y manufacturas; bienes de capital, transporte y tecnología; agroindustria; petróleo, minería y recursos extractivos; y textil, confecciones y calzado. En estas actividades participan empresas de todos los tamaños, lo que amplifica el efecto sobre el empleo y las economías regionales. Sin embargo, también existe una base real para reaccionar: cerca de US$ 1.043 millones de ese valor corresponden a bienes que Colombia ya coloca en otros mercados, lo que significa que alrededor del 76 % del comercio afectado podría redirigirse si existe un acompañamiento ágil y coordinado. Sin una gestión oportuna, ese ajuste recaerá directamente sobre productores, empleo formal y cadenas regionales de valor.
Por eso planteamos dos acciones urgentes y complementarias.
Primero, que el Gobierno active de inmediato los canales formales de la Comunidad Andina para resolver la diferencia comercial dentro de las normas vigentes y restablecer condiciones previsibles para el comercio regional.
Segundo, que se implemente un plan de acompañamiento a las empresas de los sectores más afectados. Esto implica ayudarles a encontrar y consolidar nuevos destinos para sus exportaciones, acelerar trámites sanitarios y técnicos, reforzar la promoción comercial, facilitar ajustes logísticos y ofrecer apoyos financieros transitorios que les permitan manejar inventarios y sostener su operación mientras se estabilizan los flujos comerciales.
Resolver la diferencia por la vía institucional y acompañar a los sectores golpeados no son caminos distintos: son parte de la misma responsabilidad.Colombia, el propósito que nos une.





